viernes, 15 de febrero de 2013

Pregunta 7 dirigida a Don Manuel Marín

¿Podría describirnos una situación de su vida en la que le resolviera un problema con éxito?


De las muchas que gracias a Dios he tenido la suerte de vivir con él, me quedo con la fuerza y valentía que afrontó los primeros años en los que fue el máximo responsable de la Banda, con apenas 16 años cumplido. Por aquel entonces, los músicos, a los que todos llamaban “los romanos”, ensayaban sólo durante la cuaresma, pues interpretaban unas cuantas marchas de estilo militar con una instrumentación básica, además, era habitual las salidas y entradas durante el desfile procesional, es decir, era poco “serio”. En apenas dos años, se multiplicaron los ensayos, recuerdo como nos llamaban “locos” por tocar marchas de Semana Santa en el patio de mi casa durante el verano, se instrumento con trompetas, trombones, las “liras” que se mantuvieron durante algunos años, y se comenzaron a interpretar marchas, sobre todo adaptaciones de cantos litúrgicos. Y sobre todo, eliminó las salidas y entradas durante la procesión, ensañándonos a realizar penitencia. En pocas palabras, revolucionó, y ayudó a convertir a los “romanos” en músicos cofrades y penitentes, que van rezando con sus instrumentos tras la imagen de Cristo. En el contexto actual, esto parece fácil y lógico, pero en su día que un chaval cambiara la forma de actuar y pensar de personas mayores no fue nada cómodo, pues eran numerosas las críticas injustificadas que recibió.

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